Aborto y Gallardón

     Hoy es un día triste. Ya mascábamos hace unos días la tragedia que veíamos venir desde hace meses. Las esperanzas abiertas con la reforma de la ley del aborto suponían la posibilidad de entrar en un punto de inflexión en las determinaciones legales que fundamentan las políticas relativas a la concepción. Con la reforma se hubiesen establecido unas bases de protección de la vida y se hubiesen minado los principios nazis que hoy permiten catalogar a un ser humano como inservible por el simple hecho de presentar alguna minusvalía durante su formación en el seno de su madre.


     Ya hace unos días conocíamos lo que en la práctica se iba haciendo evidente con el paso del tiempo desde la llegada del Pp al poder: la determinación de retirar el proyecto de reforma para no poner en riesgo la «cohesión social», y ya de paso, intentar no perder muchos votos. El mío ya lo perdieron hace mucho tiempo, entre otras cosas por su ambigüedad e hipocresía con este y otros temas, amén de la abrumadora ola de corrupción entre sus filas e incluso una deficiente gestión con los temas económicos (que parece que son lo único que hoy nos importa).




      Sin embargo, hoy se ha dado a conocer de forma masiva en los medios la dimisión del ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón, y lo que podría haber sido un momento de luz dentro de este caos de muerte y cobardía, para mí ha resultado ser un completo fiasco en la persona de este renombrado político. No me cabe duda de que en su planteamiento interior ha debido tener un fundamento moral importante el mantener una postura favorable a la vida y por lo tanto antiabortista, pero los argumentos esgrimidos en su dimisión se han revestido una de premeditada blandura en forma de palmadita suave al Partido Popular, que a mi entender resulta vomitiva. 
     Preciosa oportunidad perdida para simplemente, dar a conocer su convicciones internas, motor fundamental de su empeño por sacar adelante esta ley, y disipar así cualquier duda sobre la inmoralidad del aborto. Haberse visto abandonado en este digno y necesario desempeño aunque sea con una leve desautorización por su partido, es motivo más que suficiente para hacer lo que ha hecho, pero al menos, dígalo claramente usted y deje de echar capotes a los que le han traicionado. En cambio, se autoculpa de «no haber cumplido con este encargo que me hizo el gobierno…». Pero ¿qué está usted diciendo Sr. Alberto? ¿Se quema usted por esta causa y encima le sacude la caspa a los cobardes que no le han secundado en esta lucha? ¿Le quita usted hierro al asunto y encima le echa flores a su presidente, el máximo responsable de esta cobarde retirada? ¿Por qué? ¿A qué le tiene usted miedo?
    Líbreme Dios de juzgarle como persona, pero sí le digo que me resulta incompatible una lucha «gallarda» con una retirada que a la postre ha resultado ser más blanda que superñoño. No tire usted por la borda el trabajo desarrollado en estos meses. Sabíamos que iba a encontrar mucha oposición dentro de sus filas, pues el Pp naufraga desde hace mucho en aguas nausebundas, pero, ya que toca salir, hágalo con dignidad, y aproveche la oportunidad para dejar el listón bien alto y la sombra del descrédito flotando sobre los responsables de esta broma macabra. Pocas veces se le presentará una oportunidad como ésta para hacer aflorar la verdad con voz clara: el derecho a la vida es sagrado y está por encima de todos los demás.


     Reflexionemos sobre esto, para que, cuando nos toque a nosotros, no nos pase lo mismo. Ya basta de actitudes de avestruz mirando para otro lado o haciendo oídos sordos a los gritos de los que quieren defender la vida. Los abortados no pueden hacerlo, pero cada año, en este país 100.000 niños elevan este grito sordo sobre nuestras conciencias. Y esto, en nuestra España democrática y moderna. Así nos va.

«La maternidad debe estar protegida y apoyada.
Promoveremos una ley de protección de la maternidad 
con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas,
especialmente a las que se encuentran en situaciones de dificultad.
Impulsaremos redes de apoyo a la maternidad.
Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto
para reforzar la protección del derecho a la vida,
así como de las menores»
 Programa electoral del Pp, pag. 108                

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